Hace rato que en River no hablamos de fútbol. Nos pasamos el
tiempo pendientes de aquello que sucede afuera, en la
tribuna y no de lo que es el juego. Motivos no faltan, pero
cuando mas de una vez escucho el cántico de bronca, surgido
siempre desde la espontaneidad del hincha común, suspiro con
el alivio del que entiende que las cosas están en su lugar y
que la gente tiene memoria y no arrojó para siempre en el
pasado y al olvido la identidad.
Pero dentro de esos cánticos guerreros, de reprobación, hubo
uno que me parecía un poco exagerado. El mismo que se
escuchó el domingo finalizado el partido con Lanús. Ese que
dice “se va a acabar la dictadura de Aguilar” por lo pesado
de la palabra y todo lo que encierra. Lo vivimos en carne
muchos años, en nuestra historia como país, sufrimos cada
letra de esa palabra, y aplicarla al fútbol me parecía una
exageración.
El domingo 10 de mayo quedará para mi y espero para todos,
como la noche que echaron a los socios del club. Finalizado
el encuentro, cercado el hall (como es costumbre hace
tiempo) y custodiado por uniformados, un grupo de socios se
concentró para cantar en contra de la comisión directiva.
Sin actos de violencia, con el solo fin de expresar su
descontento por la actualidad que vivimos. Pero esto molesto
y mucho a quienes ordenaron sacar a palazos a los socios. La
policía llego al acto irracional de esposar a mujeres y por
lo que se cuenta, también algunos empleados fueron victimas
de agresión.
Cuando digo por lo que se cuenta, no es porque no quisimos
estar en el lugar, realmente no pudimos. Todos los
encargados de la seguridad privada del club tenían orden de
no dejar pasar a la prensa, no podía haber cámaras que
tomaran el reclamo de los hinchas y mucho menos la
represión.
Los socios fueron expulsados hacia la calle, algunos fueron
detenidos y otros golpeados.
Lamento profundamente haber entendido el cántico de los
hinchas, como lamento tener que trazar paralelos con años
oscuros que vivimos en nuestra historia nacional, pero la
metodología empleada el 10 de mayo en nuestro club, para
censurar y callar la libre expresión de nuestros socios, se
parece mucho a esa palabra que los hinchas llaman dictadura.
No imagine jamás, que podríamos relatar hechos tan tristes
en nuestro club. El 10 de mayo será recordado como un punto
de inflexión sin retorno, dentro de la crisis instaurada.
Quiero terminar estas líneas parafraseando una canción de
los redondos, para la memoria de aquellos que dirigen River
Plate, nunca olviden…violencia es mentir.