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Editorial:
VIOLENCIA ES MENTIR
por Gustavo García

Hace rato que en River no hablamos de fútbol. Nos pasamos el tiempo pendientes de aquello que sucede afuera, en la tribuna y no de lo que es el juego. Motivos no faltan, pero cuando mas de una vez escucho el cántico de bronca, surgido siempre desde la espontaneidad del hincha común, suspiro con el alivio del que entiende que las cosas están en su lugar y que la gente tiene memoria y no arrojó para siempre en el pasado y al olvido la identidad.

Pero dentro de esos cánticos guerreros, de reprobación, hubo uno que me parecía un poco exagerado. El mismo que se escuchó el domingo finalizado el partido con Lanús. Ese que dice “se va a acabar la dictadura de Aguilar” por lo pesado de la palabra y todo lo que encierra. Lo vivimos en carne muchos años, en nuestra historia como país, sufrimos cada letra de esa palabra, y aplicarla al fútbol me parecía una exageración.

El domingo 10 de mayo quedará para mi y espero para todos, como la noche que echaron a los socios del club. Finalizado el encuentro, cercado el hall (como es costumbre hace tiempo) y custodiado por uniformados, un grupo de socios se concentró para cantar en contra de la comisión directiva. Sin actos de violencia, con el solo fin de expresar su descontento por la actualidad que vivimos. Pero esto molesto y mucho a quienes ordenaron sacar a palazos a los socios. La policía llego al acto irracional de esposar a mujeres y por lo que se cuenta, también algunos empleados fueron victimas de agresión.

Cuando digo por lo que se cuenta, no es porque no quisimos estar en el lugar, realmente no pudimos. Todos los encargados de la seguridad privada del club tenían orden de no dejar pasar a la prensa, no podía haber cámaras que tomaran el reclamo de los hinchas y mucho menos la represión.

Los socios fueron expulsados hacia la calle, algunos fueron detenidos y otros golpeados.

Lamento profundamente haber entendido el cántico de los hinchas, como lamento tener que trazar paralelos con años oscuros que vivimos en nuestra historia nacional, pero la metodología empleada el 10 de mayo en nuestro club, para censurar y callar la libre expresión de nuestros socios, se parece mucho a esa palabra que los hinchas llaman dictadura.

No imagine jamás, que podríamos relatar hechos tan tristes en nuestro club. El 10 de mayo será recordado como un punto de inflexión sin retorno, dentro de la crisis instaurada.

Quiero terminar estas líneas parafraseando una canción de los redondos, para la memoria de aquellos que dirigen River Plate, nunca olviden…violencia es mentir.

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