A riesgo de ganar algún enemigo y varios insultos, es hora de llamar las cosas por su nombre. Que el amor por la camiseta ha muerto con el tiempo, no es novedad, y que hoy es solo patrimonio de los que llenan las tribunas cada domingo, también es cierto.
Pero jamás hubiéramos imaginado que aquellos a los que vimos crecer y formarse en nuestra casa, con el paso de los años nos fueran dando la espalda, dilapidando una y otra vez el regreso con respuestas más complejas que sus gambetas.
Cuando partieron Hernán Crespo, Pablo Aimar, Javier Saviola, Andrés D’alessandro y Ramón Díaz, seguimos con expectativas sus carreras, lejos de River, y añorábamos con nostalgia aquellos buenos viejos tiempos.
Pero el almanaque fue cayendo y varios históricos decidieron que todavía no era hora de volver (Javier Saviola a Radio La Red:”yo voy a decidir cuando será el momento de volver a River”) y otros (D’alessandro y Ramón Díaz) regresaron, pero para gritarnos goles con otras camisetas.
Por esto, creo fundamental y necesario reconocer mas allá de todo rendimiento y resultado futbolístico a los que pegaron la vuelta para dar una mano en este momento critico.
Gestos como los de Marcelo Gallardo, Matías Almeyda, Ariel Ortega y Leonardo Astrada deben ser valorados. La gratitud y el amor, no solo se demuestra con palabras, sino también siendo consecuentes con las acciones. Habría que recordarles a los que no se la jugaron nunca y eligieron salvaguardar la integridad de su idolatría, las palabras de Leonardo Astrada “aunque las cosas no salieron en el comienzo como uno quería, yo a River nunca le voy a dar la espalda”
No se si la hinchada se hizo hincha de sí misma, pero no tengo dudas que los que se niegan a volver cuando el club mas los necesita, son hinchas de ellos mismos, de su ego y por sobre todas las cosas… de sus intereses económicos. |