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Que sirve para sumar en la tabla, que sirve para no quedar lejos
de los punteros y que sirve porque no se perdió con Boca. Todos
estos argumentos y algunos más se escucharon después del
domingo. Realmente muy poco, pobre para ser River. Desde el
planteo táctico hasta algunas declaraciones (de jugadores)
muestran un complejo de inferioridad alarmante.
Gorosito planteó un sistema para no perder en la Boca. El doble
cinco con Ahumada y Domingo era la primera señal de esto. River
esperó al rival, típico gesto del que propone jugar al
contragolpe, pero esto no ocurrió jamás.
El ingreso de Buonanotte le dio otra velocidad y profundidad al
equipo. Generó la amonestación del cuatro rival y fue
fundamental en la jugada del gol (falta de Battaglia sobre
Diego) y cedió una asistencia fantástica en la inexplicable
definición de Falcao frente al arquero.
En los rendimientos individuales, flojo Gustavo Bou (aportó
poquito), Mal Nicolás Domingo (solo voluntad), ausente Cristian
Fabianni (los kilos que bajó no se notan), e inexplicables los
ingresos de Matías Abelairas y Mauro Rosales. Para destacar
Mario Vega y Gustavo Cabral.
Un empate que puertas adentro cayó más que bien, pero que en la
realidad no suma ni resta. River salió a jugar como un equipo
chico, ¿por decisión de su director técnico o por la mentalidad
de sus jugadores? en cualquiera de los dos casos, la historia
los juzgará.
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