Los indios, sintiéndose perdidos, se volvieron para mirar al cacique, como requiriéndole que resolviera la situación…el cacique con un golpe de vista sutil y añejo, acomodó su cuerpo y salió lentamente a descansar sobre su grito…
Ariel Ortega marcó el camino, cuando River se perdía en la desesperación de un partido que se escapaba. En un equipo sin luz, solo la magia del eterno cacique, podía llevarse la victoria.
Si tanto le pegamos a Gorosito, también hay que ser justos cuando acierta.
Los ingresos de Mauro Díaz y Keko Villalba, fueron clave para dar vuelta el partido.
En el balance general, el partido no fue bueno, más allá de lo emotivo. River sigue sin jugar bien, pero esta vez ganó. El cacique Ariel marcó el rumbo a seguir y, al menos por unos días, salvo a Pipo.
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