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Al fin se terminó el campeonato, con muchas sombras y ninguna luz. Otro final parecido al de ayer, aunque el técnico quiera convencernos que se mejoro porque superamos los vergonzosos catorce puntos del apertura.
Así esta River, con jugadores que finalizaron su ciclo (no solo contractual) y que jamás debieron vestir la camiseta, porque nunca supieron donde estaban.
Un técnico trabajador, pero sin reacción para cambiar figuritas desgastadas. Las jóvenes promesas se devalúan y se pierden. Terminan jugando en inhóspitos equipos del futbol argentino, porque llegar a primera es el final de sus carreras, y no una meta.
Otro fracaso y van…ya no tenemos nada, ni la selección nos queda en nuestra cancha.
El club parece abandonado, los socios lo frecuentan menos y el Monumental, ese gigante, esta cada día mas solo.
La responsabilidad de aquellos que nos llevaron a este presente, queda en evidencia.
Otro fracaso, otra derrota. River termina el campeonato de la misma manera que transita sus días institucionales.
Ahora quedan seis meses, dos campeonatos por jugar y una final el 5 de diciembre en las urnas. La decisión está en nuestras manos, a River lo salvamos entre todos o lo terminamos de matar.
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